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Embalaje alimentario en 2026: seguridad, PFAS y cartón reciclable

Si hay un sector que depende del embalaje, ese es el de la alimentación. En España, según los datos del sector del cartón ondulado de 2025, el 61 % de la demanda procede de la industria alimentaria: cajas para fruta y verdura, bandejas, embalajes para conservas, lácteos, carne y pescado, y cajas de expedición de todo tipo. Por eso las novedades normativas de este año tienen especial relevancia para el envase alimentario.
Seguridad, lo primero
El envase alimentario cumple una misión doble: proteger el alimento de golpes, humedad y contaminación, y garantizar que no transfiere sustancias indeseadas. El nuevo Reglamento europeo de envases y residuos de envases, aplicable desde el 12 de agosto de 2026, refuerza este segundo aspecto con límites específicos para determinadas sustancias.
El caso de los PFAS
Los PFAS son un grupo de sustancias químicas muy persistentes, utilizadas durante años para dar resistencia a la grasa y al agua a algunos envases de papel y cartón, como vasos, cajas de pizza o envases de comida para llevar. El reglamento fija límites estrictos para los envases en contacto con alimentos: 25 partes por mil millones (ppb) para un PFAS individual y 250 ppb para la suma de todos ellos.
Para el sector, esto significa buscar alternativas a los recubrimientos fluorados, como barreras a base de otros materiales o diseños que no requieran tratamientos de este tipo. Es un reto técnico, pero también una oportunidad para ofrecer envases más seguros y de mejor imagen.
Reciclabilidad y barreras: el equilibrio difícil
Proteger un alimento a veces exige barreras contra la humedad, el oxígeno o la grasa. El problema es que esas barreras pueden dificultar el reciclaje del envase. La nueva normativa premia a los envases más reciclables mediante contribuciones ecomoduladas, con calificaciones de la A a la C, de modo que el diseño tiene un efecto directo sobre el coste de la responsabilidad ampliada del productor.
El cartón ondulado juega aquí con una gran ventaja. En Europa se recicla en torno al 95 %, y sus fibras pueden reutilizarse más de 25 veces. En los embalajes de expedición y transporte, que no están en contacto directo con el alimento, la reciclabilidad es especialmente sencilla de garantizar.
Ajustar el envase para desperdiciar menos
El embalaje no solo protege el alimento: también ayuda a reducir el desperdicio alimentario. Una caja que ventila correctamente la fruta, aguanta el apilado en cámara frigorífica o resiste la humedad de la cadena de frío evita pérdidas que tienen un impacto ambiental mayor que el propio envase. Por eso el diseño estructural, la calidad del cartón y el ajuste de las dimensiones son decisivos.
Consejos para empresas alimentarias
- Pedir a los proveedores la documentación que acredite el cumplimiento de la normativa de contacto alimentario.
- Preguntar específicamente por la presencia de PFAS en recubrimientos y tratamientos.
- Evaluar la reciclabilidad real de cada envase, incluidas tintas, adhesivos y barreras.
- Optimizar las dimensiones de las cajas de expedición para aprovechar mejor el palé.
- Probar el comportamiento del envase en condiciones reales de frío, humedad y apilado.
Un trabajo conjunto
La adaptación a estos requisitos funciona mejor cuando fabricante de embalajes y empresa alimentaria trabajan juntos desde la fase de diseño. En Comercial Fama ayudamos a nuestros clientes a encontrar la solución de embalaje que equilibre protección, coste y sostenibilidad, y seguimos de cerca la evolución de la normativa europea para anticipar los cambios.
Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye al texto oficial del reglamento ni al asesoramiento técnico o jurídico.
